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¿Control?

Y hoy,… sobre qué puedo hablar? Qué me ronda la cabeza?

Voy a poner un post que redactaba el otro día, de esos que entiendes perfectamente mientras los escribes, pero que al leer de nuevo días después ves que puede resultar un poco difícil de seguir. Escrito en uno de esos momentos de inspiración, en el que confluyen pensamientos que se entremezclan y forman ideas inconexas que se desvían del tema principal, que tampoco queda muy claro cuál es.  Aunque en verdad… así es un poco nuestra mente no? Un pequeño caos…, bueno o al menos así es la mía XD

Pienso a menudo quan transparentes somos, qué enseñamos de nosotros a los demás, y hasta qué punto podemos controlar lo que los demás ven.
Solemos pensar que somos tal cuál actuamos, pero cuando actuamos así, es en verdad como somos? ¿Nos relajamos alguna vez? ¿Es posible dejarse llevar del todo?

Toda la vida desde que nacemos se nos inculca control. Vivimos en la era del control. La evolución del ser humano no fue más (relativizando mucho) que ir dejando de lado los instintos, aumentando el control sobre los mismos, ante ciertas situaciones y estímulos externos.

Cuanto más controlada es una persona tendemos a pensar que más educación  tiene y mejor le irá en la vida. Sin embargo, a nivel emocional, ¿esa persona estará siempre reprimida, aún sin saberlo? ¿No es cierto que vemos en muchas ocasiones que es la gente más liberada la que vive más feliz? aunque siempre digamos que no podríamos vivir así, debido en parte a la educación que nos han impuesto…

Lo que nos diferencia de los animales es esa racionalidad, que nos ayuda a controlar y decidir ante las situaciones, y actuar tal y como la sociedad nos ha enseñado, como nos han enseñado desde que nacimos, mediante mensajes subliminales, películas, comportamiento de los semejantes, …

Cuando decimos que nuestro demonio aparece a nuestra izquierda (debatir sobre izquierda y derecha, soy zurda y para mí la izquierda es la derecha de la gente), no serán en realidad más que nuestros instintos los que están hablando? ¿Que intenta sobresalir ante el determinismo que nos ha tocado vivir?

¿Debemos dejarlos? ¿Estaremos perdiendo nuestra esencia humana? o por el contrario estaremos liberándonos de la cadenas sociales impuestas?
Tal vez no es tanto una cuestión de instintos, como de momentos. Siempre pienso que lo importante es el momento. Qué estas viviendo ahora mismo, qué te rodea, y quién lo hace.

Y sobre todo… qué necesidades tienes. A lo mejor eso que crees que son instintos y que no sabes porqué de repente aparecen no es más que una forma que tiene el cuerpo de curarse, curarse ante ciertas carencias, suplir necesidades.

Últimamente este tema está de moda, he leído en un año tres libros que tratan sobre esto, no directamente pero sí si leemos entre líneas. Concretamente tratan de la Distopía

Definición según wikipedia: El término fue acuñado como antónimo de «utopía» y se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad ficticia, frecuentemente emplazada en el futuro cercano, donde las consecuencias de la manipulación y el adoctrinamiento masivo —generalmente a cargo de un Estado autoritario o totalitario— llevan al control absoluto, condicionamiento o exterminio de sus miembros bajo una fachada de benevolencia.

Aunque no sea exactamente lo mismo, y aunque se asocie a un futuro no lejano, a un estado social en el que todavía no te encuentras, el clima político, social y cultural que se está viviendo nos hacen sentir en muchos momentos que estamos ante una situación similar, o nos estamos encaminando hacia ello.

Disfrutamos de tecnológicas impensables, comodidades y lujos, sin embargo cada vez gozamos de menos control sobre nuestras propias vidas. Los grandes monopolios, el estado y lobbies manipulan miles de datos personales y nos educan sin ni siquiera darnos cuenta.

Volviendo a las emociones, percibir que hay tal control sobre nuestra forma de pensar, de sentir, normas tan estrictas sobre nuestra forma de actuar, que en caso de no llevarse a cabo nos pueden marcar de por vida, nos puede llevar a cuestionarnos si es así la forma correcta de vivir.

Me he puesto a indagar, a grosso modo, por internet, y he encontrado que esta forma de pensar a la que cada vez más menudo me dirijo, se le llama corriente “existencialista” y está basada, entre otros en Friederich Nietsache y Arthur Shopenhauer, cosa que no me ha extrañado dado lo que comparto de su pensamiento filosófico.

Kierkegaard, antecedente más importante del existencialismo decía: “Debo encontrar una verdad que sea verdadera para mí… la idea por la que pueda vivir o morir”.

Detrás está que uno debe escoger su propio camino sin la ayuda de normas o criterios universales u objetivos. Se ha llamado a esta posición individualismo moral. En contra de la posición tradicional de que el juicio moral involucra una norma objetiva de corrección o incorrección, Kierkegaard sostiene que no se puede encontrar una base objetiva o racional en las decisiones morales.

Los filósofos que seguían dicha corriente eran en cierto sentido “subjetivistas” o “irracionalistas”, no porque nieguen el papel del pensamiento racional, sino porque creen que las cosas más importantes de la vida no son accesibles a la razón o a la ciencia.

En fin, es un tema complejo, sobre el que me gustaría profundizar más. Saber si estamos realmente entregados en nuestra forma de actuar o seguimos patrones que tenemos inducidos en nuestro subconciente. Lo que sí se es que una de las cosa más importantes es vivir, o morir mejor dicho, teniendo la sensación de no haber sido una persona que simplemente pasaba por la vida sin sentirla, sin vivirla, sin intentar al menos exprimirla y sacarlo todo el jugo.

BSO del Post: Estopa – DemoniosEstopa – Ojitos Rojos (Directo)

Sexto Sentido…

sensaciones sexto sentido¿Qué son las sensaciones, cuál es ese sexto sentido del que todos hablan?

Vista, Gusto, Tacto, Oído, Olfato y, Sensaciones.

Los cinco primeros, químicos, son esos sentidos que se pueden banalizar. No son más que reacciones de nuestro cerebro ante los estímulos que capta la retina, las papilas gustativas, la piel, los sonidos que amplifica el oído… Pero y el sexto? Son las sensaciones que resultan de la captación de estímulos por parte de uno o varios de los sentidos.

Situación: estamos en una montaña, las nubes se abren y unos rayos penetran por ellas produciendo un resplandor sobrenatural, todos los elementos se alinean y el viento empieza a soplar fresco moviendo tus cabellos y trayendo el aroma a hierba mojada. En ese instante penetras, sientes la vida, la vida que te rodea, la vida que eres tú, en ese instante todo cobra sentido. Esas sensaciones, resultado de un cúmulo de estímulos captados a través de los 5 sentidos, forman ese sexto sentido.

Ese sexto sentido no refiriéndome a la adivinación o intuición, si no a la esencia de la vida. La vida no es ver, oír, tocar, oler o probar; la vida es el resultado de estas acciones, las sensaciones que te provocan estas acciones.

Ver algo que te produce bienestar, paz, alegría, pasión, dolor, ira! Las sensaciones no distinguen de bando.
Oír, el ruido frenético de la ciudad, los animales en el campo…, el silencio.
Tacto, tocar una suave tela, una superfície caliente cuando tu cuerpo siente frío, o que te toque esa persona especial!, y probar, el gusto, las sensaciones que sientes cuando la sal del mar en la que te bañas inunda tu garganta, cuando el calor sofocante seca tu boca o cuando un cúmulo de todos los sentidos te deja sin aliento. Los adjetivos es la única forma que tenemos de describir las sensaciones.

Pensamos que estamos vivos porque respiramos, pero en verdad cuando más vivos estamos es cuando no podemos respirar, cuando la vida ante ciertas situaciones nos deja sin aliento. Cuando las sensaciones no dejan que penetre el oxígeno en nuestros pulmones, cuando intentas serenarte pero no dejan de llegar estímulos de todas partes. Estás más receptivo, los sentidos cobran vida, de golpe el viento es más fresco, el aire huele mejor, el cielo brilla y todo, incluso lo que no puedes probar sabe mejor.

¿Eso es real? ¿Por qué no? Son sensaciones, las sensaciones están en nuestra cabeza, pero las sentimos a través de nuestro cuerpo, a través de nuestros sentidos. Aunque adquieren forma en nuestra mente y en nuestra alma.

¿Son menos reales? No, no creo. Aunque podríamos profundizar en qué es real… ¿Qué es real, lo que sucede?, ¿lo que palpas?, ¿lo que ves? ¿No habíamos quedado que lo que ves no son más que estímulos que capta tu retina y que tu cerebro interpreta y transforma en imágenes? ¿Que lo importante son las sensaciones que esas imágenes generan? Pues esas imágenes, sean captadas por estímulos procedentes del exterior, lo que llamaríamos “reales”, o por estímulos generados por nuestra mente o imaginación, sí producen las mismas sensaciones, sí nos hacen sentir lo mismo, ¿no son pues, igualmente reales? Estoy firmemente segura de que sí.

Situación, de golpe te viene un olor, un olor que te transporta en el tiempo, no sólo a un lugar, si no a varias vivencias, a tu niñez, a toda una época. Te recuerda a tus abuelos, a su casa, a cuando te partía nueces en el patio o te columpiaba.

Cuando eras pequeñas y eras la protagonista in situ de esas vivencias, no prestabas atención a esos olores, a ese clima que se generaba, a esas sensaciones. Sin embargo tus sentidos captaban esos estímulos y los almacenaban en algún lugar de tu cerebro, y ahí aguardan, aletargados el momento de revivir, de hacerte sentir de nuevo las mismas sensaciones. Es como estar otra vez allí. No estás, cierto, pero sientes lo mismo, por lo tanto para mí, no dista mucho de la realidad…

Por contra diré, que hay gente que se dedica a vivir así, a base de sensaciones inventadas, imaginadas…, es triste, es triste que no puedan vivirlas de verdad. Aunque se contradiga con lo que he estado diciendo de qué es verdad y qué no. Pero una cosa sí es cierta, que cuando algo sucede “en realidad”, cuando no es tu imaginación la que produce esas sensaciones, hay un componente que se escapa a tu control, algo que lo hace más real, más interesante. Un factor sorpresa.

El momento, la situación, la compañía, la espontaneidad. No todo lo controlas tú, hay factores externos como el tiempo, o las acciones de los que te rodean y participan, que pueden alterar los hechos que en tu cabeza se habrían desarrollado de cierta forma, resultando tal vez mejores, o peores, pero ganando ese punto de impulsividad, espontaneidad incontrolada que lo hace… especial.

 

BSO del Post: Danny Elfman – Alice’s Theme

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