“Capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir”
Suele ser más fácil identificarnos y sentir empatía hacia sentimientos negativos de tristeza, situaciones de dolor. Todos hemos sido protagonistas de estos episodios en algún momento de nuestras vidas, y equivocadamente suelen marcarnos más que esos momentos de felicidad extrema pero volátil, que tendemos a olvidar.
Con el tiempo solemos magnificar los momentos de tristeza y desdibujar los de felicidad.
Empatía:
Cada mañana al levantarnos, no sabemos que nos deparará el día, pensamos que todo transcurrirá dentro de nuestra misma rutina, las mismas gentes, situaciones similares.
Pero para alguien su vida está apunto de cambiar.
No puede ni imaginar que algo pueda trastocar su mundo, esa perfección imperfecta en la que vive, a gusto.
Y de golpe sucede, un instante que lo cambia todo, una decisión ajena, unas palabras… y siente que algo estira de sí hacia abajo, aterriza de golpe, y sin querer empieza a comprender lo que significa aunque por el momento todo da vueltas, y piensa cómo puede ser, si cuando se levantó por la mañana era un día cómo cualquier otro…
De golpe su vida a cambiado, ¡¿Por qué? ¡¿Cómo?!, ¡¿Qué he hecho?! ¿Y no puedo volver atrás? ¡Yo quiero volver atrás! ¡¿Por qué no puedo?!
Impotencia. Rabia. Frío. Vacío…
Comienza a sentir una presión en el pecho, nota que algo le desgarra el alma, se la arranca. Está vacía, un agujero se apodera de todo su cuerpo, la nada. Frío, un frío helado le inunda, siente como se extiende a través de sus venas, y empieza a temblar. Las lágrimas empiezan a resbalar por su rostro, son lágrimas de dolor, de un dolor indescriptible, es la ausencia de vida, porque de golpe le han quitado la vida.
Pero, ¿Por qué?
Sólo espera que todo pase, que le abracen y le digan que todo pasó, que todo vuelve a ser como antes, pero no sucede.
Y se ve a ella misma abrazándose, sola, completamente sola.
Y llora de autocompasión, porque cree que nadie más que ella puede comprender su sufrimiento, su agonía.
Bso del Post: Scorpions – Still Loving You – Live (Acoustic)
Qué es esa paz? Esa serenidad, ese sosiego?
Es la ausencia de miedos, es cuando no importa quién hay a tu alrededor, qué hora es, qué puede pasar. Simplemente pasa el tiempo y tienes esa sensación de calma que te inunda, no sabes cómo pero te sientes bien, tranquilo.
Qué puede importar el ritmo frenético de la vida, cuando tu yo ha encontrado su compás.
Y todo lo que intenta interferir en esta calma es molesto, parece que el universo se propone destruir este ambiente de quietud.
Esta sensación se puede sentir poco hoy en día, pero si prestamos atención, si intentamos disfrutar de cada momento, y pararnos a, no voy a decir analizar, si no a escuchar nuestro cuerpo, veremos que todavía podemos disfrutarla.
No es un sentimiento insulso, de hecho es uno de los sentimientos más agradables que puede haber, porque no importa nada más, todo está bien.
Podemos encontrarlo todavía en nosotros mismos, aprender a estar en soledad y apreciar esos momentos de calma e intimidad, podemos encontrarlo junto a otra persona, compartiendo simplemente el mismo espacio i tiempo, o en multitud.
Puede ser una sensación duradera, en una velada en compañía de buenas amistades, cuando de repente te das cuenta que estás allí donde quieres estar, cuando tu mente se abstrae y observa la escena desde un plano superior, y lo que ve es un momento de paz, de bienestar.
Pero también puede ser un instante, el instante que dura la mirada de una madre y su bebé, la fugaz mirada de complicidad entre dos personas que comparten un secreto, la carcajada de dos amigos, o el abrazo de unos hermanos.
Debemos ejercitar y aprender a identificar estos momentos, para disfrutarlos, para irse a dormir al cabo del día sabiendo que has sentido en este caso paz, pero podríamos hablar de valor, pasión, en definitiva sentir que ese día has vivido.
Bso del Post: Bruno Mars – Grenade