Aunque no ha sido un regalo de Navidad propiamente dicho, sí nos ha alegrado las fiestas. Y cambiado la vida!
Tal vez no todos, pero los que seáis de mi quinta recordaréis una serie juvenil americana que se hizo bastante popular, Punky Bruster. Trataba de una chica que sus padres habían abandonado y tenía solo un cachorro de Golden Retriever, un hombre anciano un tanto huraño la acogía y se creaba una bonita relación entre ambos.
Con esa serie descubrí esta raza, y desde entonces me enamoré de ella y supe que el día que tuviese perro, debía ser un Golden.
Con mi pareja hacía muho que dudábamos entre tener o no perro, esta raza es de considerable tamaño por lo que el coste, cuidados, y dependencia era si cabe mayor.
Por mi parte empecé una larga investigación, más por hobbie que por otra cosa, sobre comportamiento, características, enfermedades, educación, etc. Contacté con varios criaderos que ofrecían las máximas garantías y perros hijos de campeones en belleza, trabajo y obediencia, pero que exigían a cambio un precio muy elevado.
Evidentemente tenía claro que no iba a tener ningún perro mientras mi Scoty estuviese con vida. Es el perro de la família, aunque estaba en casa de mi madre, lo tenía desde los once años y era también mi perro.
Hace tres meses lo sacrficamos y aunque seguía con ganas de tener un pero propio, continuaba pensando que era muy pronto.
Un dia vino mi madre a casa con su nuevo perrito, un bichón maltés, y Toni me dijo que quería ya nuestro perro, sin pensarlo le dije que sí, y de pronto estábamos comprando uno!
Estaba en una caja contenedor, junto con otro golden, una hembra. Saltaban los dos como locos para que los cogiésemos, faltos de cariño y astiados de aburrimiento.
Lo cogí en brazos, se quedó quieeto y calmado mirando con cara de tonto y me dió un lametazo en la cara. Desde ese momento ya le llamé Jackson, era mi perro.
BSO del Post: Gary Portnoy – Punky Brewster Theme (TV Version) (SPOTIFY)
me gusta mucho tu historia cariño