Riquísima y facilísima, así es como defino esta receta que pasa a ser un plato habitual en mi mesa.
Va dedicada a mi hermano, estoy segura que si la prueba le encanta!
Ingredientes
2 Cebollas
pechugas de pollo fileteadas
almendras tostadas
vino blanco
caldo de verduras o de pollo
Preparación
Cortar las cebollas por la mitad y a continuación en tiras. Separar las tiras con la mano.
Cortar los filetes de pechuga en tiras y trozos pequeños y salar.
En una sartén con bastante aceite freímos las cebollas a fuego medio-alto y vamos removiendo para que no se pegue.
Cuando la cebolla esté muy pochada y transparente añadimos el pollo y las almendras peladas. Aquí podemos bajar el fuego a medio.

Costará que el pollo y la cebolla cojan color porque el agua de la cebolla hará que primero se cueza. Podéis tapar la sartén para que se cueza antes y así se deshaga más la cebolla, pero id removiendo para que se haga bien el pollo, se mezclen los sabores y no se pegue.
Cuando ya esté cogiendo color, echamos un chorro de vino blanco y dejamos que evapore bien.
Añadimos el caldo sin que cubra la carne y dejamos que hierva y rebaje.
La gracia de este plato es que la cebolla quede casi desecha y como caramelizada por el caldo.
Como veis en las fotos dejamos que el caldo rebaje bastante.
Podemos acompañarlo con un poco de arroz hervido e incluso mezclarlo!
Ñam ñam