Habrá quien se pregunte por qué España está más sumida en la crisis que el resto, por qué no salimos de ella cuando Europa y América se están recuperando poco a poco. La respuesta es fácil:
Somos una panda de vagos, incompetentes e ingratos que poco tenemos que ver con nuestros vecinos europeos.
Hace tres semanas llamé a una empresa, llamémosla “X” (a la espera de ver como termina todo), pidiendo un presupuesto para tapar la valla de mi jardín.
Una terraza de aproximadamente 35 m2. Necesitaba 15 metros lineales por 60 cms de altura. En un principio sólo requería el material, pero por educación también pregunté el precio con montaje.
Esa semana estaba de vacaciones y me interesaba ver si podía tenerlo rápido y aprovechar a montarlo.
Me atendió una chica muy amable, al día siguiente me iban a llamar con la respuesta.
Escogí esa empresa por ser la que trabajó con la promotora y constructora montando todas las vallas y ocultación de la fase de adosadas en que vivo, y de otras que se están haciendo en el pueblo. Además otros vecinos cubrieron sus terrazas con ellos, y pensé que así se vería todo más uniforme.
Pasaron dos o tres días y no me habían llamado. Como me corría un poco de prisa volví a llamar (2 o 3 veces), pero no me cogían el teléfono, así que entré en la página web a ver si había algún otro contacto, econtré un movil. Por lo que deducí era el jefe, que también se apuntó los datos y me dijo que me llamaba de seguida. (a lo mejor fue cosa mía pero casi parecía que a la tarde tendría el presupuesto)… Todavía estoy esperando.
Llamé de nuevo al par de días, cada vez me costaba más poder hablar con ellos, el teléfono sonando y a los 4 pitidos “buzón orange”
La chica que cogía el teléfono, siempre me decía que la encargada de los presupuestos no estaba pero que veía en su mesa que lo tenía preparado a punto de poner el precio, y que faltaba que el jefe, el único que daba precios, lo validase.
Como seguía sin respuesta probé a solicitar un presupuesto por la web, enviando un formulario de contacto. Nada.
Cada vez estaba más indignada porque cada vez costaba más hablar con ellos, de 20 llamadas a lo mejor respondían una.
En una de esas y siempre con un tono más cordial que en mis conversaciones mentales, les dije que daba la sensación de no querer vender. La chica se disculpó pero me aseguró que esa tarde sin falta recibiría un correo con el presupuesto. Supongo que con ánimo de dar apariencia de eficacia, me entretuvo preguntando sobre si lo quería con montaje, con iva, que si lo validaba lo podría tener a los dos días pues estaban a punto de hacer un pedido, etc.
Pasaron dos días más y en mi bandeja de entrada seguía sin aparecer la alerta de “nuevo mensaje”, salvo por spam y boletines varios.
Hoy es lunes, llevo desde el jueves llamando a la oficina casi cada 10 minutos en diferentes franjas horarias y ya no he podido contactar con ellos. En ocasiones directamente sale el buzón, como si hubiesen desconectado el teléfono!
Es una gran impotencia la que estoy sintiendo. Tan sólo quiero conocer un precio! Para ellos es un simple cálculo, una multiplicación, una suma de margen…
Estoy pidiendo ya otros presupuestos, si esta semana no obtengo respuesta y encuentro otra empresa cercana, con un buen precio y una calidad de seto similar, mi intención es enviarles un email de queja, junto con la dirección de esta entrada y substituir, naturalmente, la “empresa X” por el nombre.
Deberían aprender a tratar a los clientes con un mínimo de respeto, incluso a los clientes pequeños y a no subestimar el poder del boca-oreja, y mucho menos el de internet.