search slide
search slide
pages bottom
Sobre mí La mejor forma de definirme es a través de mis aficiones. En este blog encontraréis pinceladas de ellas: danza, pintura, manualidades, música, literatura...
  • toni este piso me suena! jejeje buena explica...
  • toni hola ithilien me gusta mucho sobre todo ...
  • Judith Donde puedo conseguir este libro? el ori...
  • Ines Seguir leyendo , no os rindáis, si os re...
  • Yuyun Posted on Uf, euvtso muuuuy bueno, a...

Lugares… I

¿Cuántas fotos hacemos a lo largo de nuestra vida? Cuántos recuerdos plasmados en un único instante. Un parpadeo que puede de nuevo evocarnos tiempos pasados.

Removiendo el pasado he encontrado las fotografías de mi primera casa. Yo tenía 18 años y mi novio en aquel entonces 21. Se compró como una inversión, entonces la mejor opción era hacerse con una propiedad, cada vez estaban más caras, así que la ganancia estaba asegurada. Era el piso puente perfecto.

Era una casa enorme de piedra, antigua. Los nietos de los dueños originales la habían dividido por pisos y los bajos en apartamentos. En total había 4 viviendas.

La planta baja la ocupábamos 3 parejas, contábamos con 200 metros de zona comunitaria, desde ahí accedías a la vivienda, al jardín, y aparcabas el coche. Nunca se arregló demasiado, aunque yo siempre tuve la voluntad, los demás no estaban mucho por la labor…

   El piso hacía 70 m2 construidos, pero hablamos de una casa de piedra con paredes maestras de 60 cm. que lo dejaban en 50 útiles. No he visto sin embargo un piso mejor distribuido que ese, ninguna estancia era pequeña pese al tamaño del piso.

Para rentabilizarlo decidimos alquilarlo, tan sólo le hacía falta un lavado de cara; un poco de pintura y mucha limpieza.

Así que fui a “los chinos”, compré productos de limpieza, cubos, escobas, fregonas y por las tardes, al salir del instituto iba al piso a limpiar. Me llevé un radiocd y con la música a todo trapo me pasaba ahí las tardes. Por ese entonces salía el primer disco de Melendi.

Pero poco a poco empezamos a barajar la posibilidad de irnos a vivir. Sin embargo para eso hacía falta algo más que un lavado de cara.

  De domingo en domingo durante casi un año nos dedicamos a ir restaurando el apartamento. Lijamos el gotelé de las paredes, pusimos parquet, cambiamos los muebles y electrodomésticos de la cocina, hicimos una pared separador, pintamos, y restauramos todas las puertas y armarios.

 

El salón comedor estaba dividido en dos ambientes por un arco. Los techos eran muy altos y abovedados, pero los habían enyesado, únicamente en el salón dejaron la “vuelta catalana” a la vista.

Tenía una decoración sencilla y natural, pero como siempre todo muy bien conjuntado y cada cosa pensada al milímetro.

      

 

 

 

 

 

  

 

 

 

Pedimos presupuesto para hacer una cocina nueva, cambiar azulejos, mármol, etc., naturalmente no lo podíamos asumir, así que decidimos una opción más económica, cambiamos las puertas de los armarios, tiradores y electrodomésticos.

 

 

 

 

 

 

Y este era mi rincón, aquí me pasaba horas estudiando, con el ordenador, leyendo y tocando la guitarra.

  Esta casa tenía una gran ventaja que he descubierto y valorado después. Hacía esquina, por lo que era casi en su totalidad exterior, y las paredes eran de piedra de unos 60cm. Nadie te oía. A las 12 de la noche había estado practicando con la guitarra y nunca molesté a ningún vecino.

 

 

Todas las estancias eran grandes, en ningún momento se tenía la sensación de estar en 50 metros cuadrados. La habitación era muy grande, con un armario empotrado de 6 puertas y un arco en el centro. Es, de hecho bastante más grande que mi habitación actual.

 

 

 

 

 

 

Los armarios, las puertas y las ventanas de la casa estaban todas pintadas en color gris. No podíamos pagar puertas nuevas ni poner ventanas de pvc así que decidimos restaurarlas. Las lijamos y pintamos de blanco y luego con betún de judea les dimos este aspecto de madera vieja. Le confería a la casa un estilo muy peculiar.

Lo último en arreglar fue el cuarto de baño. El w.c estaba encastrado en una habitación dentro del lavabo. Tuvimos muucho trabajo. Tiramos al suelo un tabique, quitamos la bañera y la substituimos por un gran plato de ducha sobre el mismo suelo. Con un martillo eléctrico quitamos todos los azulejos y suelo para colocar los nuevos de color gris y pistacho. Los muebles de cuarto de baño son carísimos así que compramos tablones y diseñamos y montamos nuestros propios muebles. El resultado fue un gran lavabo de 10 m2. de diseño

       

 

 

 

 

 

Y por último estaba nuestro jardín y cochera, teníamos planes de arreglarlo pero no tuvimos tiempo. Las vistas eran espectaculares, y podíamos ver los fuegos artificiales en época de ferias, sin embargo lo aprovechamos muy poco.

 

 

 

 

¿Qué recuerdo? Una época sencilla, despreocupada de obligaciones, sin preocupaciones.

Recuerdo tumbarme en el suelo, por la tarde, cuando la luz que entraba por la ventana era ya ténue, y evadirme, dejarme llevar por mis pensamientos y elucubraciones…

BSO del post: Melendi – Desde Mi Ventana

P.D: Devin Taylor – Ocarina of Time – Gerudo Valley

 

Amistad…

¿Sobrevalorada? ¿Necesaria? ¿Real?

Dicen que lo más importante en la vida es rodearte de tus amistades, también dicen que los amigos de verdad, se pueden contar con los dedos de una mano, incluso hay quien afirma que la mayoría nunca llega a saber lo que es la verdadera amistad, esa persona que te responde de forma incondicional.

Yo me encuentro dentro de ese porcentaje de personas. De hecho siempre he creído que la amistad está sobrevalorada, tal vez porque no he encontrado ese amig@, y todos han sido circunstanciales.

El trabaj0 de la amistad, además, es un trabajo duro, requiere de un gran esfuerzo y dedicación, que la verdad, no tengo ganas.

Tal vez sea porque me he cansado de trabajarla por pensar que el esfuerzo no era recíproco

Tal vez la culpa sea mía y por dejadez la he mimado poco, aunque no por eso la he sentido menos.

Pero ya no quiero que nadie ajeno a mi família planifique mi tiempo, quiero disponer de él y administrarlo como mejor me venga, y ceder, lo justo y cuando lo crea conveniente.

Es perfecto tener docenas de conocidos, gente con quién salir, a quién explicarle las cosas divertidas que te hayan podido pasar y escuchar sus locuras y batallitas, gente con quién entretenerte, con quién reír.

Porque cada carcajada es un vínculo especial que creas con la otra persona.

Pero sin ataduras.

¿Por qué? Porque para qué las quieres. Para creer que hay personas especiales, personas que con las que compartirás algo toda la vida, a las que os une un vínculo especial, personas con las que estando a su lado te sientes en casa, para luego darte cuenta que ese vínculo es substituido así, sin más.

Una de las cosas que me gusta analizar, son esos vínculos, diferentes, de distinta intensidad, pero que se pueden sentir. Presto mucha atención a este tipo de cosas. Cada experiencia que hayas tenido con alguien crea un vínculo.

Así cuando te reencuentras con una vieja amistad del colegio, a la que estuviste unida un tiempo, cuando la veo no dejo de notar ese vínculo, y pienso si la otra persona estará recordando y pensando igual que yo. Esa persona es especial por algún motivo, por pequeño que sea, y pienso que yo también puedo serlo para ella.

Por eso cuando te abres para crear un vínculo mucho mayor con alguien, aunque luego se pierda por circunstancias de la vida, porque nada es duradero, esa persona sigue siendo especial, me niego a pensar que los demás no sientan la misma nostalgia que yo cuando te reencuentras, porque la vida te cambia, pero tanto? acaso esa persona no contribuyó en parte a que seas tal y como eres?

Tal vez eso no sea más que una consecuencia de mi espíritu conservador, de mi rechazo al cambio, por eso a mi no me gusta restar, sino sumar.

Y  ya no tengo ganas de crear con nadie más ese vínculo. No quiero atarme a nadie.

Desde siempre he tenido la particularidad de hacer de los problemas de los demás mis problemas. He llegado a pasarme el día buscando soluciones a cosas que no me concernían. Mis preocupaciones me las callaba y aparcaba, tal vez porque pensaba que no tenían porqué interesar, no quería aburrir ni preocupar a nadie. Con el tiempo fue cambiando; si yo no pienso en mí, quién lo hará?

No le pido nada a nadie, no pretendo que nadie esté pendiente de mí, … por tanto no quiero que nadie me haga a vivir con compromisos. Básicamente: ”No pidas favores que luego no puedas devolver”

Es cierto que aún hay gente a la que quieres seguir queriendo ayudar, con la que no quieres perder del todo el contacto, con la que sabes que debes esforzarte porque merece la pena. Aunque cuesta.

Tal vez sean palabras tristes, tal vez las diga solo por resentimiento o despecho, tal vez me equivoque al ser egoísta y no conozca la satisfacción de dar y recibir, tal vez… pero la verdad es, que no tengo ganas.

 

BSO del post: Ace of Base – All That She Wants

 

Page 1 of 2412345...1020...Last »